Little Mermaid (2016)

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Inspirada en el famoso cuento de Hans Christian Andersen, Chris Bouchard (Hackney’s Finest) dirige esta nueva adaptación, cuyo guion ha escrito Blake Harris (12 citas para Navidad). En esta ocasión un reportero (William Moseley, la serie The Royals) viaja junto a su hermana pequeña (Loreto Peralta, No se aceptan devoluciones) a un pequeño pueblo costero del sur. Allí descubrirán una encantadora criatura a quien ellos consideran la verdadera “sirenita”.

País:  Estados Unidos Estados Unidos


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Trailer:


Reparto principal:

Erin Marie Garrett

Erin Marie Garrett

Sky

Lee Hudson

Lee Hudson

Everett

Equipo & Reparto completo


Imágenes y secuencias de la película:


Críticas

  • Los cuentos clásicos lo son porque debe existir en ellos una cualidad atemporal: se pueden adecuar a cualquier época, a cualquier persona, a cualquier situación, sin por ello perder su propia esencia.
    Eso es algo que muchísimas veces se ha pasado por alto, en cine o televisión, creyendo que dichos cuentos deben ser fantasías nostálgicas que solo tienen sentido vistas desde la infancia: el todopoderoso imperio Disney, en su peor versión, no para de remakear sus obras maestras, que ya se ganaron su hueco en nuestro corazón en su momento, sin cambiar apenas algo que justifique volver a ellas.Por eso, quizás merece mucho la pena volver la vista a propuestas más alternativas, como esta modesta versión de ‘The Little Mermaid’.
    Tras su apariencia de film universitario y sus justitas actuaciones, existe por lo menos cierta intención de readaptar la historia de aquella sirena que soñaba con el mundo de los humanos, sin tener que rebajar la crudeza de su mensaje, o la manera de expresarlo.
    De hecho, se puede decir que consigue revalorizar su mensaje: la muchacha acuática llega a tierra firme como un lienzo en blanco, inocente, que sueña con un bello joven al que rescató, y solo es recibida con incomprensión, desconcierto y, lo peor, desapego. Ningún castillo la esperaba, ningún príncipe estaba observando el horizonte en su búsqueda, porque de esos ya no quedan.

    Eliminado ese peaje del amor verdadero, la dura realidad hace su parte, y la enfrenta a buscar un sentido para su sacrificio, sin que parezca que salir del mar ha merecido la pena.
    Es un acierto convertir a la sirena en una muda ingenua de shorts ajustados que va tirando mientras baila en un cabaret: algo acorde a una realidad decepcionante, donde una belleza de las profundidades es tan especial como cualquier otra chica, y nadie ha pedido finales felices.
    Será entonces cuando empiece a vivir con Jax, un fotógrafo con el que casi se encontró por casualidad, y ella misma empiece a ver la importancia de buscarse la felicidad, aunque el romance de cuento no haya salido como se esperaba.

    Lo más interesante de esta versión es que, durante un segundo, parece seguir la senda marcada del cuento original… y después renuncia a ella, no poniendo nada difícil a su protagonista renunciar a sus piernas para volver al brillante mar, que apenas alcanzamos a ver cuando sumerge la cabeza en la bañera.
    Nulo presupuesto para correr riesgos o lo que se quiera, pero no se puede negar la valentía de sacar los bordes afilados del cuento, exponiéndolo a una rutina deprimente, a resentimiento y falta de autoestima, o a sexo espontáneo y despechado por personas que han tirado la toalla en que les pueda pasar algo especial.
    La sirena podría haber curado a todos esos tristes drogadictos que la acogen como otra marginada más…. pero su sonrisa no vale nada para ellos, y toca “tragarse las lágrimas y currarse el baile para los hombres que te quieren en el escenario”.

    Parece que, demasiadas veces, los momentos buenos duran poco, y solo queda el recuerdo del calor que nos dieron, mientras hay que fingir ser fuertes por otros que no han buscado nuestro cariño.
    Una moraleja a la que se llega por el mismo sitio que el de aquel cuento infantil. Charles (Filmaffinity)